Capítulo 20
—BJ Gyumgyum [La cabeza de Ggyum-i se hinchó tanto y, viendo cómo va a hacer trampas con otras manos, me ha dado un tremendo golpe de realidad jajaja].
—¿Te cabrea que te desplumaran 300 millones? Pues lo que tienes que hacer es desplumar tú tres mil millones. Joder, esto es el mundo de las criptos y las inversiones.
Soy un imbécil por haber esperado algo de este cerdo.
Desde el principio olvidé que fue este hijo de puta quien me amenazó para arrastrarme al infierno de las *streamers*.
Me he convertido en el equivalente a esa señora que le entrega un martillo a Ha Jung-woo pidiéndole que la proteja.
—Si eres uno de los tipos que organizó el golpe del Rogercoin, estarás nadando en dinero. Como es dinero que ganaste fácil, también lo gastarás fácil…
Aun así, no podía negar que Kim Mi-young me estaba convenciendo poco a poco.
¿Qué podía hacer?
La forma del hombre de verdad, Ban-galjuk, se ha convertido en un romanticismo anticuado que la época actual ya no tolera…
Tal como dijo Kim Mi-young, no soy ningún gánster, así que, con mi estatus de simple ciudadano, la mejor venganza que puedo ejecutar contra Hoejang Yeyak es chuparle más de 300 millones al infeliz.
No es física, sino economía; un método de hombres mediocres plagado de puñaladas por la espalda y estafas.
—¿Eh? Pensándolo bien, ¿no es este un negocio que tienta bastante?
Kim Mi-young preguntó mientras se le hacía agua la boca.
—Oye, si te ayudo a meterle la pajita correctamente a ese tipo, ¿me darás una comisión?
—¿Cómo piensa ayudarme?
—Consigue el nombre y la dirección de ese tipo. Si también consigues su número de registro civil, mejor aún.
—¿Y si los consigo?
—¿Sabes que entre nuestros socios de negocios hay un exdetective? Ese tipo se retiró hace poco y montó una agencia de detectives privados. Vamos a extraer toda la información de ese sujeto y a desplumarlo como Dios manda.
En el rostro de Kim Mi-young, mientras exponía el plan de negocio, no desaparecía esa sonrisa ruin que ponía cuando intentaba obligarme a vestirme de mujer.
Cuando fui yo quien recibió el impacto, el mundo se me puso negro, pero ahora que este degenerado de las sombras se ha puesto de mi lado, es reconfortante a niveles insospechados.
Así es, antes que la ley están los puños, y antes que los jueces, los matones.
Kim Mi-young me pidió estrechar la mano para confirmar el acuerdo final.
Yo agarré esa mano parecida a una tapa de olla y mostré mi determinación de hombre mediocre.
Aparte de las donaciones hechas en emisión, Kim Mi-young exigió el cincuenta por ciento de la cantidad que Hoejang Yeyak me *sponsorizara* personalmente.
Dijo que era un precio que incluía la paga inicial, los gastos de gestión, el riesgo por cometer actos ilegales y la comisión por el trabajo sucio.
—¿Eh? ¿No se está llevando demasiado?
—Excluyendo las donaciones de emisión, ¿qué es lo que te parece mucho? Yo me encargo de todo el trabajo sucio y tú solo tienes que hacer tu directo como siempre.
—Aun así, creo que un treinta por ciento sería lo adecuado.
—Oye, entonces yo tampoco tendría necesidad de hacerlo, loca de mierda. No es como si no pudiera ganar dinero por otros medios.
—¿Entonces un cuarenta por ciento?
—¿Pero qué te pasa, hija de puta? ¿Me estás toreando? Joder, esto se ha vuelto un mercadillo.
—Es que el cincuenta por ciento es un abuso.
—Vale, cuarenta y cinco. Yo tampoco puedo ceder más. Si quieres hacerlo por cuarenta y cinco, bien; si no, lárgate.
Será porque es un matón que vive del dinero ajeno, pero cuando sale el tema de la pasta, su espíritu es de otro nivel.
Parece que hubo una batalla mental encarnizada, pero al recuperar la conciencia, resulta que solo pude sacarle un cinco por ciento.
Aun así, como dijo que no tocaría las donaciones del directo y que solo compartiríamos el dinero sucio, no me parece una mala condición.
Esta vez, fui yo quien extendió la mano primero.
—Está bien, trato hecho.
—Ya ves. Pero a cambio, tú también tienes que estar preparado.
—¿Preparado para qué?
—Las verdaderas zorras de élite actúan como zorrillas y despliegan sus encantos para engatusar al presidente, así es como se hace.
—Si de todos modos lo vas a hacer, aprieta los dientes y solo mira el dinero, solo el dinero. Es un mercado del que puedes ordeñar tanto como te esfuerces, idiota. A cambio, me encargaré de cubrir todo para que no haya consecuencias, así que no te preocupes por los rumores.
—Ah… pero jefe, también tiene que considerar esto.
—Soy hombre.
No sé por qué tengo que enfatizar esta verdad obvia cada vez.
—¿Y qué importa que seas hombre?
—Yo también estoy bien con comer y hablar, pero si ese tipo empieza a verme de verdad como una mujer y quiere hacer contactos físicos de mierda, no sé qué podría pasarme al perdérseme la mirada. Siento que con solo rozar la punta de mis dedos, le soltaré un directo a la cara…
—Ay, este idiota de verdad.
Kim Mi-young resopló con desdén y señaló agudamente.
—¿Por qué no me soltaste un directo cuando me diste la mano hace un momento?
—Eso solo fue un apretón de manos.
—Exacto, imbécil. Así es como tienes que pensarlo.
¿Será este tipo graduado de una universidad de élite?
Fue una respuesta que dio en el clavo, tanto que me pareció una sabia respuesta a una pregunta estúpida.
—Oye, en cuanto a las manos, tú también tienes que llegar a un término medio. ¿Te crees que esos grandes patrocinadores han conocido a una o dos *streamers* en su vida? Son unos expertos detectando si esta tía me ve solo como un cajero automático o si siente algo por mí.
Kim Mi-young continuó con su adoctrinamiento hasta que le salió espuma blanca por la comisura de los labios, diciendo que él también sabía cómo era ser un presidente entusiasta.
—Ellos saben perfectamente que se les está metiendo la mano en el bolsillo. Pero aun así, ser presidente es el gusto de seducir mientras los aplastas con dinero. No es que las *streamers* los estafen porque no tengan mujeres cerca. Los tipos que son grandes patrocinadores, si quieren, pueden conocer hasta celebridades.
Pero como la barrera de entrada y los obstáculos para acceder a una celebridad son demasiado altos, terminan buscando a una *streamer* que, aunque disfruta de una popularidad nivel celebridad, aún conserva esa sensibilidad de una persona común.
—Cuando ellos piensan que existe cierto sentimiento amoroso mutuo, ¿verdad? Entonces, incluso sabiendo que los están ordeñando, lo aceptan mediante una victoria mental. La clase de una zorra de élite frente a una común depende de qué tan bien la *streamer*, que tiene el control, camine sobre esa fina línea.
Kim Mi-young enfatizó una vez más la habilidad de «dar y no dar» con gestos vulgares.
—Tú también fuiste hombre alguna vez, así que lo sabrás. Piénsalo bien, qué es lo que vuelve loco a un hombre.
—Hablar en tiempo pasado me pone de los nervios.
—La mujer que consideras tu tipo ideal, la mujer a la que amaste en secreto. Será más fácil si diseñas tu apariencia pensando en ellas. Al final, el estilo de mujer que les gusta a los hombres es prácticamente el mismo.
Joder, es como si fuera un narcisista hermafrodita.
Significaba que debía hacer una auditoría del estilo de mujer que me gusta para actuar.
—Ah, cierto. La liquidación del primer mes de CelevTV ya entró.
—Te la enviaré mañana.
—¿Cuánto salió?
—Como entraste en tu primera emisión hacia finales de mes, esta vez no es mucho. El total de facturación llegó a unos treinta y dos millones, así que haciendo el treinta por ciento de eso… entrarán unos nueve coma seis millones.
Yo también podía ver las donaciones totales en la configuración, así que había hecho un cálculo aproximado.
Había fingido que no sabía por si acaso intentaban jugar con el dinero, pero el resultado coincidió casi exactamente con lo que yo esperaba.
El precio de mis nueve días de humillación y mi primer pago es de nueve coma seis millones de *wones*.
Es una barbaridad.
Esto fue antes de que el gran patrocinador empezara a donar en serio, así que significa que desde este mes entrará al menos cuatro veces más.
Y si a eso, además, se suman YouTube y las redes sociales…
—Oye, joder, siendo sincero, ni yo sabía que iba a explotar a este nivel. Incluso el representante se quedó sorprendido al escuchar tu liquidación.
Kim Mi-young chasqueó la lengua diciendo que parece que podré pagar las deudas más rápido de lo esperado, y que introducir contenido de fútbol y juegos fue un golpe maestro.
—Captaste a la perfección lo que a los frikis les vuelve locos. Con esa cara, si hubieras nacido mujer, habrías hecho carrera no como *BJ*, sino como celebridad.
Tras decir eso, él mismo se corrigió diciendo: «Ah, no, olvídalo».
—Como eres un híbrido, encajaste justo; si hubieras sido mujer, no habrías tenido esa sensación actual. No habrías visto fútbol ni habrías tenido esa buena capacidad para el juego, ¿verdad? Oye, tú estás perfecto tal como estás ahora. Exprimámoslo al máximo mientras fluye la corriente.
Efectivamente, la terapia financiera es la respuesta.
Al escuchar que casi llegaba a los diez millones, a pesar de no ser una liquidación de un mes completo, me sentí orgulloso de mí mismo.
No estuve perdiendo el tiempo todo este tiempo.
Hubo una mínima recompensa por castrar a Lee Yu-jin y ponerme tetas de silicona.
Sí, hagámoslo.
Paguemos la deuda en un año, y ahí, trabajemos duramente un año más.
Y luego, volver a ser Lee Yu-jin y abrir una taberna en un buen lugar.
Siendo dueño de una taberna a mediados de los veinte, es una vida exitosa, ¿no?
Bueno, y si en el camino fracaso, siempre puedo aprovechar el *know-how* de emisión de Jjasuni Noona para debutar como *streamer* masculino.
¡Es una idea de puta madre!
—¿Ya te vas a casa?
—Sí. A quitarme el maquillaje.
Mientras conversaba en la habitación con Kim Mi-young, Jjasuni y la mánager Lee Ji-yeong empezaron la emisión.
Kim Mi-young preguntó mientras salía a la sala.
—¿Cuánto tardarás?
—Tengo que lavar el traje que tiene sudor acumulado, así que… ¿creo que unos treinta minutos? ¿Por qué?
—Si te ibas ahora mismo, te iba a llevar.
—Oh, entonces lléveme. Hoy estoy tan cansado que creo que no podré subirme al autobús.
—Tengo que salir justo ahora. No puedo esperar treinta minutos.
—Entonces solo me cambiaré de ropa. Cinco minutos, cinco minutos.
Lavaré el traje mañana temprano y me quitaré el maquillaje en casa.
A veces, la hermana Jjasuni o la mánager Lee Ji-yeong me llevaban, así que si estaba demasiado cansado, me desmaquillaba en casa.
Cambié la peluca y la ropa, dejé el traje remojando un poco en la ducha y lo colgué; después, con gorra y mascarilla, me subí al coche de Kim Mi-young.
—Gracias. Tenga cuidado al volver.
Después de bajarme frente a mi casa, entré rápidamente a mi cuarto.
Se ve que me puse tenso durante la cita para cenar con el gran patrocinador.
Fue el día más agotador desde que empecé a emitir.
Me quité los calcetines, me tumbé cómodamente en la cama y encendí con el móvil la emisión en directo de Jjasuni Noona.
—Bien, ahora viene el *drop* de tres centímetros secreto. ¿Se van a sorprender mucho, eh?
La hermana estaba en medio de un amistoso uno contra uno contra otra *streamer* estrella.
—¡Oh, qué! ¡Por dónde entró la moto!
—Por dónde va a entrar, ¿por dónde va a ser? El rival también te hizo un *drop*, boba…
—¡Ah, maldita sea! Si ni siquiera tenía la mejora de velocidad, ¿por dónde…? ¿Por dónde…? ¡Ah, ay, oye! ¡Deja de matarme!
—Ay, Dios, debiste sacar los trabajadores hacia el frente antes.
Es lamentable, es lamentable.
Esta hermana realmente no tiene talento.
Incluso para mí, que llevo un mes, ya no es rival.
Aun así, Jjasuni es deliciosa precisamente cuando es así de inútil y se siente frustrada.
Mientras más la golpean, más donaciones saltan y las cantidades de las misiones suben.
—Ah, ¿pero qué? ¡Hasta lanzaron un avión de papel!
—Ujum, *hostigando* con el *drop* de dos buitres mientras prepara dos *starports* para espectros…
Yo también tengo programado mi debut en el StarCraft como *streamer* la próxima semana.
Seis principiantes como yo jugaremos una liga durante una semana y los dos mejores subirán a nivel cinco.
Jjasuni Noona está en nivel cuatro, así que creo que subiré tranquilamente hasta nivel tres.
—¡Ah, me cabrea tanto, de verdad!
En el momento en que Jjasuni Noona gritaba casi llorando…
—Bureureu…
Me llamaron.
«Idiota».
Es el hijo de puta de Seong-hani.
—¿Ya terminaste el trabajo?
—Vamos a beber.
—No, estoy con Seongjuni y Yanggaeng-ssi.
—Estamos yendo a tu casa. Prepárate.
—Yanggyaengi trajo el whisky de su papá. Royal Salute veintiún años, ¿sabes lo que es o no?
Joder, todavía no me he quitado el maquillaje.
—¿Todavía no estoy en casa? Primero métanse ustedes en un bar. Mi casa para la segunda ronda…
—Sí, ya estamos llegando. Estaremos preparando todo.
¡Qué mala suerte!
De entre todos mis amigos, soy el único que vive solo, así que todos saben la contraseña de mi casa.
—No, locos de mierda, ¿por qué en una casa donde no está el dueño…?
—Vale, no te preocupes. No abriremos hasta que llegues.
—No, no es eso, joder…
En el momento en que decía eso, detrás de la puerta en el pasillo se oyeron murmullos y el sonido de pisadas.
Mierda pura.
Ya llegaron hasta aquí.
—¿Eh? ¿No me pareció escuchar la voz de Yu-jin adentro?
—¿Qué pasa? ¿Este tipo no nos habrá mentido?
Junto con las voces de Yanggyaengi y el imbécil de Seongjuni que se escuchaban justo al otro lado de la puerta…
—Ddididididididi…
Se escuchó el sonido de alguien presionando botones del candado digital.
¡Hijos de puta, no abran!
¡No abran!
¡Dentro de la casa huele a mujer!
—Zzziiiiing…
La cerradura automática se movió.
—Chrrrk.
La puerta se abrió.
Las voces molestas de Seong-hani y Seongjuni se escucharon.
—Mira, este tipo sí estaba en casa.
—Pero, ¿a dónde se fue?
Estaba pero desapareció, idiotas.
Vaya, fue por un margen mínimo, de verdad.
Apenas escuché el sonido del candado, corrí al baño como un cohete y cerré la puerta tras de mí.
Yanggyaengi preguntó llamando a la puerta del baño.
—Lee Yu-jin, ¿estás en el baño?
—Sí, iba a ducharme.
—¿Ducharte qué? Se escuchó cómo entraste corriendo como un perro por teléfono. Oye, Jot Yujin. Sigue en llamada, imbécil.
—Jejeje, joder, este tipo se estaba pajeando.
—Uy, de verdad, qué forma de hablar tienes.
Yanggyaengi golpeó algún lugar ante la suposición de mierda de Seongjuni.
Yo presioné calmado para terminar la llamada.
En ese instante, la emisión de Jjasuni Noona que estaba abierta en segundo plano volvió a sonar.
—¡Ahhh! Ahí no lo metas, por favor, por favor, por favor… ¡Ha-aaaang, se ha metido…!
Qué pésimo *timing*.
¡Cómo es que justo tenía que sonar una locución así, maldita sea!
Era la escena en la que el Buitre enemigo plantaba minas araña en la estrecha entrada hacia la base secundaria de la hermana.
—Hiiing, ¿por qué mete las tres en este lugar tan estrecho?
Presioné el botón de pausa a toda prisa, pero seguramente ya lo habrán escuchado todo…
—¡Ah-ah! Jot Yujin, hijo de puta, ¿qué demonios estás viendo?
—Nada menos que tres en un lugar estrecho… es impresionante…
—¡Puf! Oye, la cara de Yanggyaengi se puso muy roja.
Hice una mueca de dolor y expliqué con calma.
—No es porno, idiotas. Es una *streamer* de StarCraft, es el sonido de cuando el buitre planta una mina.
—¿Qué es eso, viejo *otaku*?
—No, buitre es el nombre de la unidad y…
—Sí, ¿seguro que no te estabas pajeando viendo a la *streamer*?
—Esta unidad planta minas por tres…
—Hijo de puta, tú me decías que estaba mal ver *streamers*, ¿y resulta que tú lo estás viendo? Oye, en esta no puedo defenderte.
Estos imbéciles…
—Está bien, hijos de puta. Estaba viendo a una *streamer* y me estaba tocando. ¿Ya están satisfechos?
Jjasuni Noona, lo siento.
Me molesté y terminé ensuciando la imagen de la hermana…
—Ah, entonces admite que mintió diciendo que no estaba en casa.
—Vaya, mintió y además se pajeó.
—Pero tengo que admitir que me da curiosidad lo de cómo se meten las tres.
—En serio jajaja. Pon el *link* en el grupo, haz honor a la justicia del gremio.
—¡Ah, en serio, locos de mierda!
La imagen de Yanggyaengi mirando a esos dos imbéciles como si fueran bichos y gritando, se dibujó en mi mente tras la puerta.