Capitulo 90: Capitulo_90_ES_FINAL
==================================================
Capítulo 90:
32. La Arena de Cosmos (1)
Aún no se sabe mucho sobre el «Otro Mundo» en este mundo.
Hasta ahora, la existencia de otras dimensiones solo se había demostrado vagamente a través de áreas donde se generan monstruos, como el Mar Negro en las «Zonas No Protegidas», y mediante diversas bestias fantásticas, incluido el Fénix.
Incluso Jin, que en su vida anterior sabía tanto de magia como la mayoría de los profesores de la academia, oía el término «Plano Ígneo» por primera vez.
—Plano Ígneo. Este es un conocimiento bastante avanzado; originalmente, las criaturas insignificantes no necesitan saberlo. Incluso entre los dragones, pocos saben exactamente qué clase de lugar es el Plano Ígneo, y los que han ido allí se cuentan con los dedos.
—Es de conocimiento común que los fénix son bestias fantásticas de otro mundo, pero es la primera vez que oigo que ese otro mundo tiene un nombre preciso como Plano Ígneo.
Dijo Jin apoyando la barbilla en la mano, y Murakan negó con la cabeza.
—El nombre de Plano Ígneo es solo un nombre que se le dio en nuestra dimensión para llamarlo de forma conveniente. Allí solo hay fuego y fénix. Ni siquiera los dioses del rango más alto saben cuál es el verdadero nombre de ese mundo.
Todos escuchaban la explicación de Murakan con atención, como si fuera algo asombroso. Especialmente Enya, que estudiaba magia, parecía incluso más emocionada que el propio Jin.
—¿Que ni los dioses lo saben? ¿Eso significa que el Plano Ígneo está fuera de la jurisdicción de los dioses?
—¡Ding-dong, respuesta correcta! Incluso el dios del fuego, Shunu, no puede controlar el fuego del Plano Ígneo a su antojo. A cambio, Tes, el dueño del Plano Ígneo, tampoco puede controlar el fuego de Shunu.
—Vaya... ¿Entonces eso significa que un ser tan impresionante se ha convertido en la invocación del joven maestro? Señor Murakan, ¿no es un motivo de celebración?
—Pastel de fresa también tiene razón. Pero en cuanto a que sea un motivo de celebración... más bien todo lo contrario. Es algo malo.
Murakan chasqueó la lengua con una expresión que se volvió repentinamente sombría. Kwikantel, a su lado, tenía el rostro algo tenso, como si aún no se hubiera recuperado del impacto de conocer a Tes.
Un segundo, dos segundos, tres segundos...
Ante el prolongado silencio de Murakan, los presentes tragaban saliva uno tras otro. Los compañeros empezaban a pensar que tal vez el invocador de Tes sufriría una maldición especial.
—Ah, no te demores y dilo rápido. ¿Por qué es algo malo?
Preguntó Jin, impaciente, y Murakan bajó la cabeza profundamente.
—Solo para ti... es motivo de celebración. ¡Maldita sea, a mí me resulta incómodo ese individuo! ¿Por qué precisamente Tes? ¡Hay muchos otros fénix buenos! ¡Como Manier o Sankish!
Entonces Murakan, estallando en furia mientras golpeaba el aire con el puño, provocó suspiros de alivio por todas partes. Jin pensó que ese dragón negro nunca maduraría.
—Bueno, a mí me fastidia, pero te doy una felicitación de mala gana, enano. Todavía te falta poder mágico para usar bien el poder de ese individuo, pero de todas formas es mejor que otros fénix insignificantes.
—¿Qué tan fuerte me volveré cuando pueda liberar todo el poder de Tes?
—No podrás liberar todo su poder, jamás. Si hablamos de poder total, tu invocación sería capaz de aniquilar a un dios de rango medio con un solo suspiro.
Kwikantel se estremeció y tembló un momento.
Porque le vino a la mente la pesadilla que había vivido cuando fue al Plano Ígneo con Olta en el pasado. Aquel día, Kwikantel fue testigo de cómo cinco dioses se desvanecieron en un instante frente a sus ojos.
—¿Qué...? ¿Tan increíble es?
Preguntó Jin, observando la inusual reacción de Kwikantel.
—Al parecer, fuera del Plano Ígneo no se puede usar todo ese poder. Desde mi punto de vista, es una suerte increíble. Por eso puedo permitirme ser insolente. Del mismo modo, los dioses de nuestro mundo tampoco pueden usar bien sus poderes si se trasladan al Plano Ígneo... Es una especie de penalización.
—Mm, lo entiendo.
Aunque no fuera a un nivel tan descomunal.
El poder de combate de Tes registrado en los documentos era suficiente para satisfacerlo. Sobre todo, lo que más le gustaba era que las llamas de Tes no se veían afectadas en absoluto por la influencia de Shunu.
Tarde o temprano, era inevitable que Runcandel y Zipple entablaran una guerra total.
Si entonces Jin tuviera que enfrentarse a Kelliak, el poder de Tes sería de gran ayuda. Porque, por muy alto que fuera su rango, la magia de fuego normal jamás funcionaría contra Kelliak, quien es un contratista de Shunu.
—Ah, por cierto, ¿qué era ese mensaje que Tes quería que me transmitieras? Y tú, ¿cómo es que puedes hablar con Tes? ¿Yo no puedo?
—No puedes. Es una conversación espiritual. El mensaje que quería que te diera no es gran cosa... Dijo que le gustas mucho. Parece que es la primera vez que alguien lo invoca con tanta indiferencia. En fin, es un individuo de personalidad peculiar. Dijo que cuando crezcas, vayas a visitarlo al Plano Ígneo.
—Eh, ¿yo también puedo ir allí?
—Cuando alcances el nivel de poder de unas diez estrellas y puedas respirar con naturalidad en llamas de ese calibre. Ese lugar es un poco así.
Después de que la explicación de Murakan concluyera aproximadamente, los compañeros pasaron la noche hasta que terminó la fiesta hablando de la victoria de Jin y de Tes.
Tan pronto como terminó la fiesta, Casimir se bañó, se purificó, se sentó en una postura correcta en su despacho y escribió una carta.
* * *
1 de enero de 1796.
Había llegado el año nuevo.
Lo ideal en el primer día del año nuevo sería que toda la familia se reuniera para desearse un año sin contratiempos, renovar el amor familiar, o desear un hermoso futuro con amantes, amigos, etc.
Pero este hombre, el Caballero Guardián Kan, lamentablemente estaba cubierto de sangre y vísceras de monstruos negros en medio del Mar Negro.
Esta vez también llevaba en su pecho una carta perfectamente sellada. Su primera misión del año nuevo era la de cartero.
«Esta vez ha sido después de tres meses. ¿El joven maestro habrá derrotado a Alicia Baetjeo? Parece que yo también empiezo a esperar esta carta poco a poco…».
Kan también sentía curiosidad por el contenido. Quizá por eso, esta vez llegó al centro del Mar Negro, donde estaba Shiron, más rápido de lo habitual.
—Señor cabeza de familia, el Caballero Guardián Kan…
—Dámela.
—¡Sí, señor!
Shiron recibió la carta con expresión solemne y rompió el sello a gran velocidad. No parecía diferente de cualquier otro padre que ha enviado a su hijo a estudiar en el extranjero.
(A mi respetado y admirado gran caballero, Lord Shiron Runcandel.
Ah, esta es la segunda carta. En este momento, de espaldas al sol naciente, escribo esta carta con un corazón más puro que nunca…)
========
Si disfrutas de la traducción, considera apoyar al scan. ¡Muchas gracias!
========
—Corta.
—¿Cómo dice?
—De ahora en adelante, dile a Casimir que escriba lo más corto posible.
—…Entendido, señor cabeza de familia.
Esta vez también, más del 70 % del grueso papel de la carta eran florituras innecesarias.
Pero al llegar a la cuarta hoja, las comisuras de los labios de Shiron comenzaron a curvarse lentamente.
—Parece que el joven maestro Jin derrotó a Alicia Baetjeo.
Kan, que había estado tanteando el ambiente, abrió la boca primero. Entonces Shiron sonrió ampliamente y miró a Kan desde arriba.
—Je, al parecer la venció atacándole la espalda. Además, parece que ha obtenido un fénix llamado Tes. Supongo que tú también sabes lo que es eso, ¿verdad?
—Lo siento, señor cabeza de familia. Es un asunto que desconozco.
—Es un fénix que emite llamas azules. Se dice que quien lo invoca siempre se convierte en el mejor mago de su generación.
—¡Mis felicitaciones!
—Pero a mí no me interesan esas cosas de fénix. En la carta de hoy solo se habla del fénix. Solo hay una línea sobre cómo ha progresado su habilidad con la espada.
(Su habilidad con la espada ha mejorado mucho. Está creciendo a un ritmo excelente.)
A Shiron no le gustó ese hecho.
Aunque había permitido que Jin manejara simultáneamente la espada, la magia y la energía divina, era inevitable que Shiron deseara que, siendo un Runcandel, centrara la mayor parte de su atención en la espada entre las tres.
Kan asintió lentamente.
—Eso es un problema. Me preocupa que el joven maestro pueda estar demasiado absorto solo en la magia.
—Sí, como dices. Supongo que se las arreglará bien por su cuenta, pero es preocupante… Hmm.
Un largo silencio fluyó.
Mientras Kan mantenía la cabeza inclinada, Shiron abrió la boca como si hubiera recordado algo.
—Averigua qué está haciendo ahora el nieto de Ron Hairan.
Ron Hairan.
El cabeza de la familia Hairan, una renombrada familia de esgrima de Bimeonteu, y un hombre que en el pasado fue rival de Shiron.
Sin embargo, después de que Shiron ascendiera al puesto de cabeza, la brecha se hizo evidente, y la opinión generalizada era que incluso la segunda generación de Hairan era superada por los hijos de Runcandel.
En esa situación, nació en la familia Hairan un niño con el talento más grande de su historia. Ese era el nieto de Ron.
A pesar de ser un nieto, ya era una supernova que, saltándose generaciones, había sido designada como el próximo cabeza de familia de Hairan.
—¿Se refiere a Dante Hairan? Justamente, ya tenemos información sobre la situación actual de ese joven.
—¿Ah, sí?
—Sí, hace un tiempo nos llegó una solicitud relacionada con la Arena de Cosmos. Revisando la lista de encargos para asesinar a un pirata, resultó que Dante Hairan se había registrado para participar en la Arena con un nombre falso.
Los ojos de Shiron brillaron con un destello.
—La Arena de Cosmos... ¿No era ese torneo de artes marciales organizado por un tal pirata? Recuerdo que, hace unos diez años, Meri quedó subcampeona allí y se enfureció.
—Correcto, señor cabeza de familia. Según tengo entendido, esa fue la primera derrota de la señorita Meri. Se vengó dos meses después.
Era uno de los secretos que pocos conocían en la familia.
—Envía a Jin allí también. Para que pueda enfrentarse a Dante Hairan. Será interesante. Allí, el chico no podrá usar magia ni energía divina, ¿verdad? Significa que tendrá que decidir la victoria solo con la espada.
Jin solo podía usar energía divina, magia y esgrima simultáneamente cuando «no había testigos» o «cuando podía matar a todos los testigos».
Y Dante era alguien a quien Jin aún no podía enfrentarse solo con su esgrima pura.
Shiron quería que Jin se sintiera estimulado por ese Dante. El fénix y la magia estaban bien, pero lo que siempre debía ser la prioridad era la espada.
—Sí, le transmitiré su voluntad a Casimir.
* * *
Sin embargo, para que no desentonara con las preocupaciones de Shiron, Jin, de dieciséis años, estaba dedicando la mayor parte de su tiempo a la esgrima.
«¡Blandiéndola diez mil veces, que el principio y el final sean iguales…!»
Desde que terminó el combate de práctica con Alicia, se había concentrado únicamente en el entrenamiento de la espada mental desde la mañana hasta la noche.
Pero no mostraba la impaciencia de antes. Gracias a la iluminación que había obtenido tras derrotar a Alicia.
—¿No se aburre, Príncipe Jin?
—Sí, solo es diverti…
—¡¿Que se aburre!? ¡Por eso, para el Príncipe Jin, he preparado esto! ¡Ta-dah!
Casimir sacó un papel de su pecho y lo agitó frente a los ojos de Jin.
—¿Qué es esto?
—Es el formulario de inscripción para participar en la Arena de Cosmos. Según las investigaciones recientes de los informantes de Siete Colores, hay un tipo bastante interesante participando allí. Era un rival que valdría la pena que el Príncipe Jin vigilara. ¡Dante Hairan! ¡El próximo cabeza de la familia Hairan!
—¿Dante Hairan? ¿Por qué alguien de su calibre iría a un lugar así…?
En la percepción de Jin, la Arena de Cosmos era solo un juego de piratas. De hecho, era un torneo cutre donde la mayoría de los participantes rondaban el nivel de 2 o 3 estrellas.
—Parece que no lo sabe bien. Es un torneo de artes marciales más peligroso de lo que parece.
Casimir abrió mucho los ojos y continuó con su explicación.