Capítulo 7 – Hong Yuye ve el nombre de Jiang Hao
Habían pasado siete días desde que Jiang Hao mató a la hermana mayor Yun Ruo.
Durante ese tiempo, nadie volvió a buscarlo. Después de lo ocurrido, comprendió que su habilidad de evaluación diaria era mucho más poderosa de lo que había imaginado.
En secreto, evaluó a algunas personas más, pero como no encontró a nadie especialmente sospechoso, decidió no desperdiciarla.
Algo digno de mención fue que incluso se evaluó a sí mismo, comprobando su propio estado.
Nota: El “estado del sabio” es cuando se queda sin deseo, como si no le importara nada lo carnal.
Al leer esa evaluación, Jiang Hao soltó un suspiro.
Entendía perfectamente cómo había sido infectado: fue aquella mujer quien lo obligó a tragárselo.
Los recientes cambios en su cuerpo también eran efecto de ese parásito.
No sabía si considerarlo una bendición o una maldición. Por ejemplo, hacía poco Yun Ruo había intentado usar una técnica de encanto contra él… pero sin éxito. Eso también fue por culpa —o gracias— al veneno Tianjue.
De no haber estado infectado, el resultado habría sido incierto.
En el Camino Demoníaco abundaban quienes dominaban técnicas de seducción. Tal vez, mientras su mente aún no fuera completamente firme, aquello podía considerarse una ventaja.
Después de todo, la belleza femenina suele ser la mayor debilidad de los hombres.
Y Jiang Hao no tenía ningún deseo de probar sus propios límites. Bastaría un solo desliz… y perdería la vida.
Sacudiendo esas ideas confusas, abrió la puerta y se dirigió al Jardín de Hierbas Espirituales.
Pero apenas salió, tres jóvenes le bloquearon el paso.
Todos eran hombres. Cada uno con un cultivo superior al suyo.
Llevaban rostros serios, y una tenue intención asesina emanaba de ellos.
Por precaución, Jiang Hao activó su habilidad de evaluación, centrando su vista en el que iba al frente.
Era un hombre vestido de negro, de cejas afiladas como cuchillas, rasgos definidos y mirada profunda.
Se podía decir que era atractivo.
Al recibir esta información, Jiang Hao quedó atónito.
—¿La Secta Haotian? ¿La considerada como la más fuerte entre todas las sectas ortodoxas? ¿Por qué alguien así estaría infiltrado en una secta demoníaca? ¿Y encima… por aburrimiento?
Aunque conmocionado, mantuvo la compostura, bajó la cabeza y saludó con respeto:
—Saludos, hermanos mayores.
Liu Xingchen lo miró sin expresión alguna y dijo con voz plana:
—Somos del Salón de Disciplina. Hemos venido por lo ocurrido hace siete días. Tenemos algunas preguntas para ti… y también debes saber cuáles serán las consecuencias.
—Por favor, pregunten —respondió Jiang Hao, manteniendo la calma mientras pensaba en posibles salidas.
Pero la mención del Pabellón de los Placeres Celestiales le hizo temer lo peor.
—¿Fuiste tú quien mató a la hermana menor Yun Ruo? —preguntó Liu Xingchen.
—Sí —asintió Jiang Hao sin dudar.
—¿Por qué lo hiciste?
—Ella traicionó a la secta e intentó arrastrarme con ella. Yo traté de detenerla y, en medio del forcejeo, la maté —repitió la versión oficial que había preparado.
—Ella pertenecía al Pabellón de los Placeres Celestiales. No era asunto del Acantilado de la Desolación —dijo Liu Xingchen con voz gélida—. Has violado las normas de la secta al matar a una discípula del pabellón. Considerando las circunstancias, se te retirarán los recursos de cultivo durante cinco años, y en el plazo de tres meses deberás pagar mil piedras espirituales como compensación al Pabellón de los Placeres Celestiales.
—Además, como Yun Ruo era una traidora y tú fuiste la última persona en tener contacto con ella, existe la posibilidad de que todo sea una táctica para encubrir al verdadero culpable. Por eso, durante este tiempo no se te permitirá abandonar la secta y deberás colaborar con nuestra investigación.
—Si llegas a salir sin permiso, se te tratará como un desertor.
—Te informaremos cuando la investigación concluya.
Jiang Hao se quedó paralizado, sin poder creer lo que acababa de oír.
—¿De verdad? ¿Hice lo correcto y aun así termino castigado?
Colaborar con la investigación no le molestaba… ¡pero tener que pagar mil piedras espirituales!
Como discípulo interno aún en Refinamiento de Qi, solo recibía diez piedras al mes. ¿De dónde sacaría mil?
—“Esto sí que es propio del Camino Demoníaco… Todo es para quedar bien con el Pabellón de los Placeres Celestiales.” —pensó amargamente.
Uno de los acompañantes, al ver su silencio, lo miró fríamente:
—¿Tienes alguna objeción?
Jiang Hao despertó de su estupor, bajó la cabeza y dijo con voz suave:
—No tengo ninguna.
Después, los tres miembros del Salón de Disciplina dieron algunas instrucciones menores y se marcharon.
Jiang Hao los observó desaparecer de su vista. Luego, dejó escapar un largo suspiro:
—¿Será que el Acantilado de la Desolación es demasiado débil… o simplemente yo no valgo nada?
—Esto ya es abuso. ¿Mil piedras espirituales en tres meses? Es imposible.
—¿Y si no las pago? ¿Vendrán los del pabellón a matarme?
—Con diecinueve años ya logré la Formación de Base… debería ser un talento raro. ¿El acantilado me protegerá?
Con el corazón lleno de preguntas, Jiang Hao regresó al Jardín de Hierbas Espirituales.
Ahora no solo tenía que mejorar su cultivo… también debía encontrar una forma de ganar piedras espirituales.
En ese momento lo comprendió con total claridad:
Con su cultivo actual, rebelarse era imposible.
Después de todo, quien había dado el castigo… era alguien en etapa avanzada de Formación de Elixir.
Fin del capítulo